domingo, abril 25, 2010

40 años de la Primera Convención Nacional Antártica

40 años hace ya del magno acontecimiento para la actividad del Uruguay en la Antártida, que se denominó "Primera Convención Nacional Antártica".
Dicho evento se logró concretar gracias a la incesante prédica del Profesor Julio C. Musso, quien desde el recientemente fundado Instituto Antártico Uruguayo (de carácter privado), reunió a las personas e instituciones que debían formar parte de la empresa antártica que se estaba gestando.
La Convención se realizó en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional entre el 24 y el 27 de abril de 1970 y contó con un numeroso marco de público.
Participaron notorias personalidades de la ciencia y la cultura y se vincularon oficialmente, autoridades Nacionales de todos los ámbitos
Durante la misma, el Díario El País publicó el libro escrito por el Prof. Musso, titulado "Antártida Uruguaya"

El libro "Antártida Uruguaya", fue distribuido entre los asistentes




facsimil de la invitación al capitán (PAM) Roque Aíta que participara como convencional.


Al cierre de la Convención, se firmó un acta que transcribimos:
Fuente: Material compilado y digitalizado por Cnel. W. Fontes, disponible en la Biblioteca "Profesor Musso" del Instituto Antártico Uruguayo

PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA 24 al 27 abril 1970 -
Montevideo - Biblioteca Nacional.

RESOLUCIONES DEL PLENARIO DE LA CONVENCIÓN, 
TOMADAS EL DÍA 27 ABRIL 1970 HORA 23.00 BIBLIOTECA NACIONAL

Por su orden, fueron leídas en el Plenario, las resoluciones y recomendaciones de las siguientes Comisiones, integradas conforme convocatoria del Comité de Organización, de fecha 11 marzo de 1970, así como del pertinente temario:
I) COMISIÓN CIENTÍFICA., 
II) COMISIÓN DE NAVEGACIÓN., 
III) COMISIÓN JURÍDICA., 
IV) COMISIÓN DE MEDIOS Y ARBITRIOS y 
V) COMISION DE SERVICIOS.

TEXTO DE LAS RESOLUCIONES APROBADAS

1) Aprobar la accesión de la República Oriental del Uruguay, al Tratado Antártico de Washington de 1959 elevando pertinente nota al Poder Ejecutivo, para el inicio de negociaciones diplomáticas al efecto.

2) Aprobar la oficialización del Instituto Antártico Uruguayo, mediante Decreto del Poder Ejecutivo, para perfeccionar sus actividades y elevar su categoría.

3) Designar por unanimidad, al Consejo Directivo del Instituto Antártico Uruguayo, integrado por las siguientes personas:
Presidente: Prof. Julio C. Musso
Vice-Presidente: Cnel. Hebert Pampillon
Secretaria: Prof. Gladys Vergara

Vocales:
Prof. Lic. Jorge Chebataroff
C/F. Rubén Varela

SUPLENTES: 
Prof. Julio Jahn
Cap. (PAM) Roque Aita
Prof. Agrim. Héctor Comesaña
C/C Prof. Agrim. Adhemar Pigni
Cnel. Rolando Laguarda Trias

4) Aprobar el proyecto de radicación de la Estación Científica Antártica dentro del territorio nacional, en el Departamento de Maldonado, con carácter de prioridad.

5) Aprobar el proyecto de realización del primer vuelo uruguayo al Continente Antártico, octubre-diciembre de 1970 - y demostrativo del interés científico y pacífico del Uruguay.

6) Aprobar el envío de una Delegación del Instituto Antártico Uruguayo, a la Conferencia de Oslo, Noruega, para vinculación con el S.C.A.R. o Scientific Comittee of Antarctic Research.

7) Diferir la radicación de una Estación Científica Uruguaya en el Continente Antártico, para la Temporada de 1971/72.

8) Aprobar las afiliaciones de Uruguay, con los siguientes Organismos Científicos Internacionales: Unión Astronómica Internacional, Unión Geodésica y Geofísica Internacional., Conferencia Internacional Ballenera de Londres y Federación Internacional Astronáutica.

9) Designar Delegado anve UAI (Unión Astronómica Internacional) a la Prof. Gladys Vergara., ante UGGI (Unión Geodésica y Geofísica Internacional) al Prof. Agrimensor Héctor Comesaña., ante CIBL (Conferencia Internacional Ballenera de Londres), Prof. Julio C. Musso y Prof. Julio H. Jahn, ante el S.C.A.R. (Scientific Comittee of Antarctic Research), Prof. Julio C. .Musso y C/F. Rubén Varela y para la F.I.A. (Federación Internacional Astronáutica), al Cap. (PAM) Roque Aita.

10) Aprobar la incorporación de todas las Comisiones de trabajo de la Convención, al seno del Instituto Antártico Uruguayo.

11) Envío de nota de agradecimiento a los Institutos Antárticos del Exterior y aplauso general para el señor Delegado de Chile, C/N. Hugo Oyarzun Ramm, así como al señor Delegado de la República de África del Sur, etc.

LA MESA DE LA CONVENCIÓN:
Prof. Julio C. MUSSO
Cnel. Hebert Pampillon
Prof. Gladys Vergara
Prof. Lic. Jorge Chebataroff
C/F. Rubén Varela

1970: Primera Convención Nacional Antártica - Actas de la Comisión Científica

PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
MONTEVIDEO – URUGUAY 24 al 27 de abril de 1970
Material compilado y digitalizado por Cnel. W. Fontes, disponible en la Biblioteca "Profesor Musso" del Instituto Antártico Uruguayo

COMISION CIENTIFICA
Presidente: Cnel HEBERT R. PAMPILLON
Secretario: Prof. GLADYS VERGARA

VOCALES
Prof. Dr. CARLOS ARAGONE
Prof. Agrim. MARIO BULA
Prof. Agrim. HÉCTOR COMESAÑA
Prof. Lic. JORGE CHEBATAROFF
Prof. ISABEL DAROCZI
Br. ALVARO MONES
Prof. JULIO JORGE IAHN
Cap/F. RUBÉN R. VÁRELA
Cap/N. ADHEMAR PIGNI
Tte. 1º JUAN BRAUN MINELLI
Cap. ARIEL H. PÉREZ RIVELLA
Tte. 2° RUBÉN SILVA
Prof. MARIO SIRI
Prof. LUIS BAUSERO
Cnel. ROLANDO LAGUARDA TRIAS
Prof. JOSÉ OLAZARRI
Prof. JOSÉ VARELA ALEMÁN
Prof. HAYDEE HERNANDEZ
Prof. JORGE BALSEIRO SAVIO
Cnel. YAMANDU VIGLIETTI
Cap. CARLOS TRAVIESO FERNANDEZ
Prof. GUILLERMO DÍAZ FOSTER
Br. CARLOS EDUARDO ALVAREZ BONILLA
Br. JUAN CARLOS GERA CSESZLYAR
Prof. NELSON CERNUSCHI



Instituto Antártico Uruguayo
PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
24 al 27 de abril de 1970
* Comisión Científica *

RECOMENDACIONES
La Comisión Científica en sus sesiones de los días -25. 26 y 27 de abril en la Primera Convención Nacional Antártica, aprobó las siguientes Recomendaciones que eleva a consideración del PLENARIO de la CONVENCIÓN:

1) La inclusión de Uruguay en el SCAR lo que permitirá el desarrollo de las actividades científicas nacionales y la participación efectiva de nuestro país en las investigaciones que se llevan a cabo en el Continente Antártico.

2) La afiliación de Uruguay, a la Unión Geodésica y Geofísica Internacional y a la Unión Astronómica Internacional, a través del Instituto Antártico Uruguayo.

3) La creación de una Estación científica para servicios de la Antártida en la órbita del Instituto Antártico Uruguayo dentro del territorio nacional, cuyas justificaciones se encuentran en los Informes Anexos presentados,

4) La concurrencia de una delegación de científicos para realizar trabajos en la Antártida conforme al Informe presentado a la Comisión de Navegación por el Cap.(PAM) R. Aíta; dicha delegación y sus fines serán especificados por el Consejo Directivo del Instituto Antártico Uruguayo de acuerdo al art. 16 de sus Estatutos.

5) La Comisión Científica recomienda al IAU la realización de campañas exploratorias en la Antártida por buques uruguayos como medio de cumplir lo expresado en los proyectos emanados do las diferentes comisiones y en vista de una radicación efectiva en el continente (construcción de refugios de verano y eventualmente de bases permanentes).

6) La presentación de comunicaciones al SCAR que se ajusten a la programática del próximo Simposio a realizarse en Oslo, cuyo texto se adjunta.

7) La concurrencia y posible participación de una alegación científica del IAU en el próximo congreso del SCAR a realizarse en Oslo(6-17 agosto 1970)y a todas las reuniones científicas afines que el Consejo Directivo de IAU considere pertinente y en particular los organizados por la UGGI y la UAI (Unión Geofísica y Geodésica Internacional y Unión Astronómica Internacional)

PRESIDENTE: Cnel. Hebert Pampillón
Secretario: Prof. Gladys Vergara



Instituto Antártico Uruguayo
PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
24 al 27 de abril de 1970
* Comisión Científica *
Lic. JORGE CHEBATAROPF, Director del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades y Ciencias.
 La creación de una ESTACIÓN CIENTÍFICA PARA SERVICIOS DE LA ANTÁRTIDA en el Uruguay se justifica ampliamente por las razones siguientes:

1º— El Uruguay, pertenece al Hemisferio Austral, donde también se halla la Antártida. Sabido que no son muchos los países que quedan englobados enteramente en dicho Hemisferio; su responsabilidad frente a los problemas inherentes al mismo son pues grandes y de una amplitud que resulta desproporcionada con las propias posibilidades de la nación.
De todas maneras, el Uruguay debe colaborar en la obra que muchos países australes, y en forma particular Argentina, Chile, Nueva Zelandia, Sud África y Australia, realizan en relación al continente antártico, sus tierras y mares adyacentes, y el conjunto del Hemisferio Austral.

2º- Existen razones suficientes para en caso de que se delimiten zonas de soberanía o de jurisdicción sobre la Antártida- al Uruguay corresponde una de tales zonas a la que debe apresurarse en conocer, cualquiera que sea el valor económico o estratégico que ella posea.-

3º- Como país culto, el Uruguay no puede desentenderse de los esfuerzos que muchas naciones realizan para conocer más profundamente las características geográficas, geológicas, climáticas, biológicas, económicas, etc., de un continente aún poco conocido y lleno de posibilidades, conocimientos que deban ser trasmitidos en forma divulgada a todo el pueblo uruguayo, para que tome conciencia respecto a los problemas de la Antártida y de todo el hemisferio Austral

4º- La riqueza ictiológica del océano, el desplazamiento de los grandes mamíferos marinos (pinnípedos, cetáceos, etc.), de muchas aves (entre ellas los pingüinos), tienen relación directa con la presencia de las tierras y maros antárticos, y el conocimiento profundo de las características de estas faunas solo es posible, si se extiende al do las tierras y mares antes mencionados o

5º- La formación, desprendimiento y deriva de los hielos polares, y los peligros que ellos pueden representar a la navegación;, están en estrecha vinculación con el continente antártico, las tierras y mares adyacentes y las corrientes marinas que afectan a estos últimos,-

6º- Científicamente se han probado las estrechas vinculaciones geológicas tectónicas, paleontológicas, etc. que el continente Antártico tiene con respeto de la América del Sur de la cual el Uruguay forma parte. Los estudios antárticos pueden proporcionar datos interesantes para el desarrollo de nuestra propia geología. 

7º- (...) Malvinas, etc.) como lo son en general todas las corrientes frías, se caracterizan por su gran, riqueza faunística, y además influyen en las condiciones meteorológicas y climáticas del Atlántico Sur y el continente Sudamericano, por lo menos en su mitad meridional-, -Se ha atribuido en parte-, a las corrientes frías algunos fenómenos anormales acaecidos en oí Hemisferio Austral, que han incidido en la atmósfera y los mares que bañan nuestro país,-

8º- Resulta imposible actualmente obtener mi esquema de la circulación de la atmósfera en el Hemisferio Sur, sin contar con el conocimiento previo de lo que ocurre en la Antártida, y en las tierras y mares adyacentes. También resultan de importancia las investigaciones que sobre la alta atmósfera se realicen en la Antártida, incluyendo problemas do ionización, auroras, tormentas magnéticas, etc.
Todo lo dicho prueba que el Uruguay no sólo no debe, desentenderse de los problemas relativos a la Antártida, sino que debe colaborar con otros países en su resolución.



Instituto Antártico Uruguayo
PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
24 al 27 de abril de 1970
* Comisión Científica *
Prof. GLADYS VERGARA, delegada de la Facultad de Ingeniería y Agrimensura de la Univ. de la República.

I
Propósitos
Lograr que el Uruguay integre el conjunto de países que constituyen hasta la fecha el COMITÉ CIENTÍFICO DE INVESTIGACIONES ANTARTICAS (SCIENTIFIC COMITEE ANTARTIC RESEARCH; SCAR)

OBJETIVOS:
Colaborar, participar y asesorar, en forma de contribuir efectivamente al desarrollo de las investigaciones científicas, que mantienen los 12 países del SCAR en el Continente Antártico, "Proyecto Internacional de GLACIOLOGÍA ANTARTICA"(Temática principal del próximo Congreso del SCAR en agosto de 1970)
Contribuir al desarrollo de todas las actividades científicas nacionales y que en una u otra forma, puedan, constituir un aporte valedero en los programas de futuro que se proyecten de acuerdo a las resoluciones del SCAR, así cono de las necesidades actuales que puedan presentarse
Realizar las gestiones ante las Autoridades Gubernamentales Nacionales y ante los Organismos Internacionales Competentes, en forma de lograr estos propósitos en un plazo prudencial, ofreciendo información o el asesoramiento distintos casos pudieran presentarse.

II
Programas de trabajo a ser presentados ante la Primer Convención Nacional Antártica.
Estos programas tendrán como cometido principal lograr; l) La creación e instalación de una ESTACIÓN CIENTÍFICA PARA SERVICIOS DE LA ANTÁRTIDA.- 2) La instalación de una ESTACIÓN CIENTÍFICA URUGUAYA en Continente antártico, de carácter permanente.
Se sobreentiende que el logro de estas dos estaciones no tiene por que ser simultáneo, ni excluyente. El logro de la instalación y puesta en marcha de una de las estaciónes, no excluye la aspiración de concretar la 2ª estación.

Tomando en cuenta las posibilidades reales del Uruguay en el presente (1970); se ve más factible la concreción de la ESTACIÓN CIENTÍFICA NACIONAL PARA SERVICIOS EN LA ANTÁRTIDA, a instalarse dentro del territorio nacional, significando esto una primera etapa a cumplir que llevará sucesivamente a realizar los trabajos que implican los propósitos de su propia creación(información, coordinación, aprendizaje, equipamiento, etc., así -como punto de apoyo y relación de estas actividades con las que se ejecutan en las estaciones científicas permanentes extranjeras instaladas en el continente antártico etc.

Se piensa que en una segunda etapa, se cumpliría el proyecto de la 2ª Estación Científica a instalarse en el propio territorio antártico, y que constituiría la primera ESTACIÓN CIENTÍFICA URUGUAYA ANTARTICA.

Esta Comisión desea expresar que el establecimiento en este orden lo considera lógico, pero ello no es excluyente, si en el caso se presentaron más facilidades de lograr con prioridad la instalación de esta última estación en territorio antártico. Esta estación, constituye también la aspiración fundamental de esta Comisión Científica, en cuanto a la participación efectiva del Uruguay porra la explotación científica del Continente Antártico, en todo similar a las actividades que por su parte se llevan a cabo en las estaciones científicas (33) ya establecidas en este continente y pertenecientes a los doce países signatarios del Tratado de Washington de 1959, y de acuerdo al espíritu que se transcribe de las conclusiones que surgen de los congresos y reuniones, que anualmente se realizan a través del SCAR (Scientific Comitee Antartic Research).

El programa de trabajos que por parte de la Comisión Científica sean aprobados por la Primera Convención Nacional Antártica (20-27 abril 1970)- serán elevados a través del Instituto Antártico Uruguayo ante el SCAR en…

Dentro de los propósitos de la Comisión Científica, está también el poner de manifiesto la capacitación intelectual: científica y tecnológica, así como la de realización en los proyectos que se encaran, que es posible obtener dentro del ambiente nacional, con las exigencias y esfuerzos del tema, y que es factible lograr con la participación conjunta de los distintos Organismos e Instituciones del país, incluyendo los aportes colectivos o individuales, que en una u otra forma puedan reunirse para la concreción de los programas presentados.

ESTACION CIENTIFICA NACIONAL PARA SERVICIOS EN LA ANTARTIDA (ECNSA)
Tendrá cono finalidad primordial: ofrecer el asesoramiento científico y tecnológico, que pueda requerirse a nivel nacional e internacional, así como la prestación de los servicios, que desde el territorio nacional puede darse, por solicitud de las estaciones científicas establecidas en la Antártida, -así como por las actividades que por convenios internacionales o bilaterales aprobados por el SCAR, serán necesarios para e liad es arrollo de las investigaciones científicas que se llevan a cabo en el continente antártico. Esta prestación de servicios también prevé las necesidades que, de carácter científico y tecnológico, podrían ser requeridas por parte de las embarcaciones nacionales y extranjeras con destino desde y hacia la Antártida, extendiéndose también al servicio aéreo.

La creación de esta estación científica exige prever:
l) Personal Científico Permanente, subdividido en:
  a) un "staff" o Consejo asesor,
  b) Cuerpo Técnico-docente
2) Personal Administrativo y de Servicio.
3) Equipamiento Instrumental, de carácter general y especializado

Las actividades permanentes a que dará lugar tal estación serán: l)Información, Docencia o Investigación, Asesoramiento.
Las actividades docentes estarán orientadas fundamentalmente hacia la formación del personal científico especializado, de donde se constituirán el equipo/equipos, destinado a las expediciones científicas al continente antártico (previéndose la constitución de equipos con establecimientos en la Antártida por diversos períodos, en invierno y durante el verano), etc.

Dentro de los proyectos que en función de la cooperación científica internacional que promueven para el continente antártico, y que justifican el establecimiento de la ECNSA, esta Comisión se permite señalar algunos de -los más importantes;

1) Instalación de un sistema de rastreo de satélites artificiales con finalidades geodésicas, meteorológicas y de comunicaciones, en coordinación con las respectivas estaciones existentes en la Antártida (Ej.: Satélite Faro Ionosférico Polar S-66, con 14 órbitas terrestres por día y señales continuas que pasan por la ionosfera entes de ser registradas, suministrando información sobre densidad ionosférica, así como de cualquier irregularidad en la ionosfera, etc., programa que se lleva a cabo por la Estación Científica de la Base Scott, de Nueva Zelandia, etc.,)
Como antecedentes podemos citar los siguientes:
"El Comité de Investigaciones del Espacio del Consejo Internacional de Uniones Científicas en la resolución No. 5 del mes de mayo de 1962, tomada en su reunión plenaria celebrada en Washington,, relativa a la distribución racional de estaciones de localización de satélites en el globo terrestre, especifica que-"Para aprovechar en grado máximo las nuevas posibilidades que se ofrecen, particularmente con los nuevos satélites geodésicos de centelleo, conviene instalar y mantener en funcionamiento estaciones de localización, óptica de alta precisión en las diversas partes del mundo y darles una distribución geográfica lo más uniforme posible. El establecimiento de tales estaciones representa, para muchos países que hasta ahora no han tomado parte activa en las investigaciones sobre el espacio, una oportunidad de emprender una labor de gran importancia científica y técnica»"

Como consecuencia de esta resolución la Comisión de las Naciones Unidas Sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos.

….


Instituto Antártico Uruguayo
PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
24 al 27 de abril de 1970
* Comisión Científica *
Cnel. ROLANDO A.LAGUARDA TRIAS
Sociedad Amigos de la Arqueología

FUNDAMENTOS HISTORICOS DE LOS DERECHOS DEL URUGUAY A LA ANTÁRTIDA
En lo referente a los fundamentos históricos de los derechos uruguayos a la Antártida, ellos se basan en que el Uruguay es el legítimo sucesor de los derechos de España, que le fueron transferidos por el tratado hispano-uruguayo del 9 de octubre de 1841 (ratificado el 21 de julio de 1842 y luego en 1846).

Son numerosos los antecedentes que existen en favor de la prioridad española en materia de descubrimientos y navegaciones australes, basta con citar, como precedente al capitán (Francisco de Hoces, comandante de la nao San Lesmes, de la expedición de García Jofre de Loaisa, quién en 1526, descubrió al sur del cabo de Hornos, la existencia de un mar abierto y libre, es decir, lo que hoy se llama el pasaje de Drake, a donde llegó este navegante en 1578.

Nuestros derechos derivan de que con anterioridad a la independencia, Montevideo fue el apostadero naval de España en América del Sur, con jurisdicción propia y no dependiente del Virreinato de Buenos Aires, donde se organizaba y partían todas las expediciones marítimas destinadas al Atlántico Sur y, especialmente, a la Patagonia e islas Malvinas.
En Montevideo se organizaron armadas importantes como la de Ruiz Puente, Rubalcaba y Madariaga. Todo el reconocimiento y levantamiento de la costa patagónica se realizó por naves que salieron de Montevideo.

Al constituirse fines del siglo XVIII la Real Compañía Marítima, ésta construyó sus instalaciones para la explotación, de los productos de la pesca en la isla de Gorriti y desde esta partían, los balleneros que iban hacia el Antártico.

Abundante documentación aún no explotada respalda los derechos del Uruguay y es propósito de esta Comisión proseguir las investigaciones para dar a conocer esta parte de nuestra Historia.

1970: Primera Convención Nacional Antártica - Acta de Comisión Jurídica

PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
MONTEVIDEO – URUGUAY 24 al 27 de abril de 1970
Material compilado y digitalizado por Cnel. W. Fontes, disponible en la Biblioteca "Profesor Musso" del Instituto Antártico Uruguayo


transcripción del Acta de integración de la Comisión Jurídica
PRIMERA CONVENCIÓN NACIONAL ANTARTICA
MONTEVIDEO - URUGUAY

III
COMISIÓN JURÍDICA
INTEGRACIÓN
SECRETARIA: Esc. Margarita Vergara
VOCALES:
Dra. Edda Caprio de Ferreiro
Br. Amaury Senese Campos
Br. Dorys García
C/N Carlos Travieso Fernández
C/N N. J. Portella

24 al 27 de abril 1970
ACTA DE CONSTITUCIÓN DE LA COMISIÓN JURÍDICA
En Montevideo, a 25 días del mes de abril de 1970 se constituye la Comisión Jurídica delegado de la Primera Convención Nacional Antártica la que se instala en el local de la Biblioteca Nacional.
Siendo la Delegada la Esc. Margarita Vergara, se instala la Comisión con los siguientes miembros: Esc. Margarita Vergara, Dra. Eda Caprio de Ferreiro, Br. José Luis Coello, Br. Amaury Senese Campos, Capitán Carlos Travieso Fernández, Br. Doris García. Se designó Presidente de la Comisión a la Esc. Margarita Vergara y Secretaria de la misma a la Br. Doris García y Vocales a los Sres.: Br. José Luis Coello, Br. Amaury Senese Campos, Dra. Eda Caprio de Ferreiro, Capitán Carlos Travieso. Considerando que el Uruguay es el sucesor legítimo de los derechos soberanos de España sobre parte de territorios del Continente Antártico, conforme el Tratado Hispano-Uruguayo de 9 de octubre de 1841, ratificado por el Uruguay el 21 de julio de 1842 y ulteriormente por España el 21 de marzo de 1846, justifican desde el punto de vista legal situaciones preexistentes, a la vez que permiten clara imputación originaria de derecho público y punto de partida para ulteriores negociaciones de carácter diplomático, una vez caducado el Tratado Antártico de Washington de 1959. Como consecuencia de lo precedente, esta Comisión considera los siguientes temas:
I)Análisis del Tratado Antártico de Washington 1959.
II)Recomendaciones y fundamentaciones de un proyecto de Ley Antártica Uruguaya.
III)Análisis y estudio crítico del Tratado del Espacio Exterior multinacional, de 1963, originario de las Naciones Unidas.

I) ANÁLISIS DEL TRATADO ANTARTICO
La Comisión ha analizado todo el texto de este Tratado, llegando a las siguientes conclusiones, que se consideran fundamentales.

ANTECEDENTES: Los países participantes actuales, luego de la celebración del año geofísico internacional (A.G.I.) de 1957/58 y atendiendo una invitación cursada por el Gobierno de los Estados Unidos de América, efectuaron una conferencia mediante la cual se dieron las bases para continuar las investigaciones científicas y operaciones pacíficas en el mismo nivel de coordinación que el efectuado durante la celebración del A.G.I., manteniendo el Continente antártico fuera de toda controversia de carácter internacional durante un lapso de treinta años, así como permitiendo únicamente las investigaciones científicas y las operaciones pacíficas en toda el área al sur del paralelo sesenta grado sur.
Suscribimos este tratado, Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Noruega, Japón, Nueva Zelandia, Unión Soviética, Estados Unidos de América, Reino Unido e Irlanda del Norte y Rep. de África del Sur.
Del estudio del contexto del Tratado surgen las siguientes actividades:

a) El Continente Antártico se utilizará exclusivamente para fines pacíficos, con la finalidad de intensificar la exploración científica y técnica, con expresa prohibición de: radicar fortificaciones militares, pruebas y utilización de armamentos, radicar o almacenar deshechos radioactivos.
El personal militar, así como sus respectivos equipos podrán ser utilizados en todas las expediciones, así como en la radicación de estaciones científicas y pertinentes embarcaciones, con la sola limitación arriba expresada.

b) Establecer el régimen de internacionalización durante un período de 30 años, sujeto a prórrogas sucesivas, así como a renuncias readmisiones.
Durante esta vigencia del tratado ningún país podrá efectuar reclamaciones territoriales, así como el continuar con controversias de carácter soberano o, efectuar nuevas anexiones. El hecho de ser signatario del Tratado Antártico no implica ni dar lugar a derechos de carácter territorial en el Continente Antártico. Durante la vigencia de este Tratado, los países signatarios tampoco hacen derechos que pudieren tener luego de la expiración del mismo. Hay una congelación de reclamaciones territoriales durante un lapso de 30 años y no se aceptan nuevas reclamaciones.

c) La jurisdicción del Tratado Antártico esta delimitado al Sur del Paralelo sesenta grado sur, con la salvedad de que en alta mar, así como en la atmósfera pertinente se mantiene íntegra la jurisdicción internacional vigente de carácter común.

d) Régimen de inspección y contralores: Los países miembros establecieron el Texto de este Tratado el régimen de inspección recíproca, designando el efecto y a través de pertinentes comunicaciones, al personal encargado de hacerlo efectivo, no sólo en el área de jurisdicción del Tratado asimismo, también en los últimos puertos y aeropuertos de escala anteriores a la arribada al Continente Antártico, siempre que estén en territorios de naciones firmantes del tratado, así como a los originarios de este Continente y llegados a dichos puertos y aeropuertos.

e) ORGANISMO DE DELIBERACIÓN Y CONSULTA: En el texto de este Tratado se ha creado el Comité Científico de Investigación Antártica o S.C.A.R. el cual se constituye anualmente y cuya sede será cada una de las capitales de los países miembros del tratado.
El cometido del S.C.A.R. es de evaluar todas las tareas científicas que se proponen realizar en el Continente Antártico los países miembros y para evitar duplicaciones de tareas similares o de realizar nuevas tareas en temática o materias ya finalizadas en años anteriores.

f) Gobierno = Depositario
En el Texto del Tratado se ha establecido que el Gobierno de los Estados Unidos de América ejerza las funciones de Gobierno Depositario o Secretaría de relación permanente entre todos los países miembros de este Tratado. Toda petición de accesión, así como de renuncia se debe dirigir pues a este Gobierno y no al S.C.A.R.

g) FORMAS DE INGRESO O ACCESIÓN AL TRATADO ANTARTICO
En primer término el país peticionante deberá ser miembro de las Naciones Unidas.
Otro sistema establece que el país interesado en la accesión al Tratado Antártico, debe probar previamente un interés científico en el Continente Antártico, así como el de mantener servicios de carácter pacífico, tales como pesca, comunicaciones, etc.
El interés científico se desarrolla previamente mediante una comunicación en el cual se establece la tarea de realizar en el Continente Antártico, el tipo de expedición, con o sin invernada en dicho Continente. Luego de esta realización y si no media ninguna observación el país interesado es invitado a la accesión, la cual surgirá pleno derecho una vez ratificado conforme los procedimientos constituciones vigentes en el país peticionante.
El Tratado Antártico firmado en W. en 1959, obliga a los países que lo han suscrito confiriéndole cometidos de contralor inspectivo. Esos cometidos serían los de supervisar de que no se realicen explosiones nucleares o cualquier acto que signifique posibilidades de ser utilizada el área antártica con fines bélicos. Las prohibiciones aludidas precedentemente se hacen extensivas a los Estados que no han suscrito el Tratado (Art. 10 del Tratado).
Para mayor abundamiento de todo lo ya informado, el contexto del tratado en estudio surge que en actualidad la Antártida es "Res nullius" por lo tanto, de libre acceso y circulación para todas las naciones, con determinados límites que indica el Tratado.
El Uruguay aspira a acceder al área Antártica para cumplir fines pacíficos (en el sentido amplio de todos aquellos que no son bélicos) en bien no sólo de nuestra comunidad nacional, sino también con el fin de colaborar en todo lo que tenga proyección científica en beneficio de la humanidad y de los derechos humanos.

II) LEY ANTARTICA URUGUAYA
La Comisión recomienda la pronta sanción de una Ley Antártica Uruguaya.

III) INSTITUTO ANTARTICO URUGUAYO
La Comisión recomienda la pronta oficialización del Instituto Antártico Uruguayo, teniendo en cuenta los relevantes antecedentes del mismo, así como de toda su acción a través de las diversas investigaciones efectuadas hasta el presente.

TRATADO DEL ESPACIO EXTERIOR DE 1963.
Esta Comisión Jurídica estima de sumo interés nacional señalar que así como nuestro país ha suscrito el tratado del Espacio ultra-terrestre del año 1963; debería suscribirse de igual forma al Tratado Antártico del lo. de diciembre de 1959, no sólo se fundamenta por el interés que nos liga a esta zona Austral, por pertenecer a la misma plataforma continental, de fundamental importancia desde el punto de vista práctico y científico porque afecta al país mismo en todo sentido, además la suscripción de estos tratados implican lógicamente la adhesión a estos institutos pilares de los mismos: la Unión Astronómica Internacional y la Unión Geofísica y Geodésica Internacional y Federación Astronáutica Internacional, surge que la exploración y utilización del espacio ultra-terrestre incluso la luna y otros cuerpos celestes son el provecho y de interés de todos los países e incumben a la humanidad en condiciones de igualdad y de conformidad al Derecho Internacional. El espacio ultra-terrestre incluso la luna y otros cuerpos terrestres están abiertos a la investigación científica y los Estados facilitan y aumentan la cooperación internacional de dicha investigación.
Por otra parte los cuerpos celestes no pueden ser objeto de apropiación nacional por reivindicaciones de soberanía, uso u ocupación de ninguna manera.
En el campo científico internacional por las razones enunciadas esta Comisión recomienda la más pronta afiliación a estos Institutos Internacionales enunciados.
De los estudios relacionados precedentemente y de los análisis tanto históricos como jurídicos esta Comisión concluye:
Que en el orden meramente civil y pacífico es un DERECHO CONSUSTANCIAL irrenunciable e indiscutible de toda nacionalidad el de preocuparse por sí, de su geología de su pasado histórico, de su presente y su futuro económico entre otros por su acervo ictiológico oceanográfico y meteorológico de su porvenir geodésico, geofísico y astronómico en consecuencia nuestro país por su ubicación geográfica perteneciendo a la plataforma Continental Austral y teniendo sus costas abiertas al océano nos vincula a los problemas del Continente Antártico, es por esto que esta Comisión considera conveniente la creación de Institutos u Organismos Científicos dando oportunidad a nuestra juventud a una mayor proyección a sus inquietudes gravitando favorablemente en el progreso científico y económico de nuestro país.
Reiteramos en consecuencia la conveniencia y la necesidad imprescindible de la adhesión de nuestro país al Tratado Antártico de Washington de 1959, esto es sin perjuicio de salvaguardar nuestros derechos soberanos en el Continente Austral cuando finalice el presente período de internacionalización.

ESC. MARGARITA VERGARA
DRA. EDDA CAPRIO DE FERREIRO
BACH. DORIS GARCÍA
CAP. CARLOS TRAVIESO FERNANDEZ
INSP. GRAL. DE MARINA ADHEMAR PIGNI
BACH. AMAURY SENESE CAMPOS
BACH. JOSÉ LUIS COELLO
SR. EMILIO PORTELA

martes, junio 02, 2009

Senador Gustavo Penadés: Una mirada a la Antártida

Una mirada a la Antártida | El País
Por el Senador Gustavo Penadés
17 de Noviembre 2008
fuente: lacalle.com.uy

Hace 92 años, a instancias de un grupo de oficiales de la Armada, partía de Montevideo el "Instituto de Pesca 1". En tiempo récord se había aprestado un pequeño buque pesquero de 340 toneladas para acudir al rescate de la tripulación del explorador Sir Ernst Shackleton, que había logrado alcanzar la Isla Elefante luego del naufragio del "Endurance" en el mar de Weddel.
Impedidos de acercarse a la Isla, por la presencia de hielos, deben regresar a Puerto Stanley donde se reparó la máquina del buque y, por orden superior, retornan a Montevideo siendo recibidos como héroes.
Pasados muchos decenios sin que se recordara aquella gesta, fue en ocasión de la Campaña Antártica 1995- 1996 cuando se colocó en la Isla Elefante una placa en homenaje a aquella heroica tripulación. Pero ya antes, la confluencia de distintas circunstancias habían llevado a nuestro país a comenzar a desarrollar su conciencia antártica. Si bien en todo ello influyó la coyuntura internacional, no es menos cierto que desde los ámbitos de las Fuerzas Armadas se fue impulsando la idea de que Uruguay no podía estar ausente de la Antártida, y así es que a lo largo de los años se fue acumulando valiosa experiencia, la que sería fundamental a la hora de las campañas antárticas nacionales.
La experiencia antártica es quizás una de los pocos ejemplos que podemos exhibir de políticas públicas que obedecen a un imperativo estratégico nacional. En ese entendido, con mayor o menor énfasis, desde hace décadas, los sucesivos gobiernos reconocen la importancia de la presencia uruguaya en la Antártida y apoyan el empeño puesto en dicho objetivo, fundamentalmente por parte de las Fuerzas Armadas. Pero hallamos otro elemento de gran significación, la experiencia uruguaya en la Antártida marca también un singular campo de colaboración interinstitucional que merece ser resaltada. Civiles y militares, aunados por un objetivo superior. A su vez, las Fuerzas Armadas, en muchas ocasiones haciendo verdaderas maravillas con los medios disponibles, posibilitan que nuestro país participe con dignidad en los ámbitos internacionales que en un futuro tendrán un papel de primordial importancia en el destino de dicho continente.
Debemos tener en claro que la Antártida ya está en la mira de muchos intereses que vislumbran la posibilidad de utilizar los recursos allí existentes. Al igual que la explotación de recursos en el Ártico hasta hace poco parecía imposible y hoy ya no lo es y determina que los estados limítrofes mantengan diferendos por las áreas a las que pretenden tener derecho; los avances tecnológicos, las necesidades crecientes de alimentos, petróleo y minerales abren para la Antártida posibilidades hasta ahora insospechadas.
Como se advierte, la consolidación de la presencia en la Antártida es un objetivo estratégico de enorme trascendencia.
Dicho propósito requiere, además del bienvenido reconocimiento simbólico, los recursos económicos necesarios para cumplirlo a carta cabal.
El Teniente de Navío Roberto Elichiribhety, comandante del "Instituto de Pesca 1" expresaba la voluntad de los marinos uruguayos de "imponer a la dura impenetrabilidad de los hielos la tenacidad perseverante de nuestra sangre". Hoy dicho deseo no debe ser el de unos pocos, sino el de la Nación toda.

domingo, mayo 24, 2009

Antártida - Continente de los más para los menos.

Antártida - Continente de los más para los menos.

Análisis de la Antártida, el Tratado Antártico y los reclamos de los diferentes países en 1979.
Este libro es fuente de consulta sobre aspectos históricos relacionados a la Antártid.
Autores: Dr. Hebert Arbuet Vignali,  Dr. Roberto Puceiro Ripoll,  Dr. Belter Garré Copello.
Editado por Fundación de Cultura Universitaria. Montevideo, 1979


Antartida - Continente de los más para los menos -1979

domingo, mayo 03, 2009

Aterrizaje del FAU 031, en la Península Antártica, por primera vez



Fragmento de un documental de Canal 3 de Paysandú (Uruguay), filmado durante la visita a la Base Artigas en la Antártida en 1996. Un aporte para la historia del Uruguay en la Antártida
Fragmento de un documental de Canal 3 de Paysandú (Uruguay), filmado durante la visita a la Base Artigas en la Antártida en 1996. Un aporte para la historia del

sábado, abril 18, 2009

El libro "Antártida Uruguaya", del Prof. Julio C. Musso - 1970

Antartida Uruguaya - Profesor Julio C. Musso - 1970


El libro “Antártida Uruguaya” fue escrito por el Profesor Julio César Musso, fundador del Instituto Antártico Uruguayo y publicado por el diario EL PAIS, en adhesión a la Primera Convención Nacional Antártica, realizada entre el 24 y el 27 de abril de 1970 en salones de la Biblioteca Nacional, en Montevideo, Uruguay.

PROLOGO de este libro, escrito por el Profesor Musso en 1970
Por múltiples requerimientos, es que nos hemos animado a imprimir nuestras Audiciones Radioeléctricas, especialmente dedicadas a la Antártida.
La conversión de audiciones de esta clase, en libro, lleva de si una reelaboración y con la cual enfrentamos dilema: o se pierde la expresión oral original y conocida, por introducción de expresión literaria o, se mantiene aquella mediante adición de referencias, comentarios y documentos, que si bien están implícitos en la audición, requiere, ello si exégesis de cada una de éstas, en los efectos de mantener unidad de expresión y temática.
Mantenemos pues, fidelidad en el discurso radiado e introducimos todas aquellas referencias importantes a través de la transcripción de documentos básicos— Documentación Anexa— y entre los cuales, se destacan sucesos y acciones realizadas en los últimos diez años. Tal es en esquema, el propósito referido a la forma y estructura de éste, ahora libro.

En cuanto al destinatario, también de él nos hemos preocupado, puesto que si bien Antártida es tema muy importante, no por ello y de necesidad o simultáneamente, es de carácter común.
En oportunidad de decidirse el certamen para los diseños, construcción y ulterior emplazamiento, del monumento a José Gervasio Artigas, nuestro insigne compatriota Dr. Juan Zorrilla de San Martin, dedicó la Epopeya de Artigas, a los artistas interesados o seleccionados, para la ejecución de esta magna obra.
Nosotros tomamos esta preocupación de Zorrilla, en cuanto al destinatario y por ello, dedicamos este libro a los investigadores nacionales y también, porque no decirlo, a los foráneos, puesto que el tema da también y mucho, para todos ellos.
El investigador de nuestros días, no tiene como el artista, excelencias y excepciones y su obra, cuando culmina, carece del acabado propio exigido por el arte, e incluso, no tiene perfil personal, puesto que la progresión de cada investigación que toma, sigue al suceso, fenómeno, cosa, espacio, reflexión o formulación, no teniendo en ello cabida, por su inmensa amplitud, la pertinente personalidad del investigador nato.
Con lo precedente, queda pues en claro, que este libro que constituye juicio, está fundamentalmente dirigido a la consideración de estos investigadores, para proseguir en la tarca que culminará con la radicación permanente de Uruguay en la Antártida.

El tema dominante y objetivo de este libro es el Continente Antártico en general, así como de la Antártida Uruguaya, en particular.
Este objeto, a la par que amplio y original, requiere cuidadoso enfoque y permanente auxilio de múltiples disciplinas científicas, jurídicas, tecnológicas y políticas. La subordinación de éstas al tema central y dominante, es debido a que Antártida constituye un espacio de naturaleza, similar en concepción, a otros espacios no pertenecientes a Estado alguno, cual resulta el alta - mar océano, profundidades, suelos y sub - suelos marítimos, atmósfera terrestre, espacio ultra - terrestre, cuerpos celestes, fueren planetas o satélites naturales. Con ello se demuestra que no es posible y a través de una única disciplina científica, entender y penetrar en la Antártida. Determinado el objetivo y pertinente enfoque, es posible entonces la progresión culminante de nuestro particular esfuerzo: determinar la existencia misma, física, de la Antártida Uruguaya, en el Continente Antártico y aun cuando no se haya efectuado ocupación territorial ni acciones de dominio.
En nuestro medio, no es fácilmente admisible la consideración de un campo u objeto de conocimiento, a disciplinas múltiples, tan necesario sin embargo en el caso de Antártida.
La investigación persistente y continuada sobre este magno objeto, permite no obstante, esta libertad de excepcional aplicación, rígidamente ensamblada en métodos científicos, superando, con ello, obstáculos políticos de consideración.

lunes, marzo 30, 2009

Uruguay atlanticense y los derechos a la Antártida

Uruguay atlanticense y los derechos a la Antártida - Leslie Crawford, 1974



PROLOGO del Profesor Julio C. Musso
A mediados de 1973, el Instituto Antártico Uruguayo ha, constituido los Grupos de Trabajo Científico, conforme el ordenamiento del S. C. A. R. (Comité Científico de Búsqueda Antártica) y entre los cuales se destaca hoy el Grupo de Trabajo Arqueológico‐Histórico a cargo del Prof. Leslie T. Crawford.
Es con honor para nosotros presentar URUGUAY ATLANTICENSE, a la consideración de los lectores de habla española, así como a la comunidad de investigadores de las disciplinas históricas, fundamentalmente universales.
Esta obra puede considerarse primera en su clase, por cuanto pone vivísima luz sobre todo el proceso histórico de descubrimiento geográfico, radicación de poblaciones y esfuerzo de navegación exploratoria en la inmensa área marítima soberana de España, cuyo centro de operaciones, radicado en el Montevideo del siglo XVIII, consolidó los incipientes accesos marítimos a la Tierra Austral Incógnita o Antártida, poniendo vigencia en las rutas por el Cabo de Hornos y Estrechos Magallánicos, hasta la época‐misma de la apertura del Canal de Panamá en 1913 y fin histórico de la navegación vélica.
URUGUAY ATLANTICENSE es pues, una obra de base y consulta para especialistas, cuales para docentes, así como texto importante para la Enseñanza Media y Superior en los niveles universitarios del país.
Importa destacar que el Instituto Polar Scott, de Cambridge, Reino Unido, que al celebrar la creación del Grupo de Trabajo Arqueológico del I. A. U., dice:
"En la actualidad, los estudios en este campo presentan grandes lagunas y no habrá oportunidad de avanzar en nuestros conocimientos del primer período de la historia de la Antártida, si no existe mayor conciencia de la evidencia y testimonios que deben ser documentados. Por intermedio del S.C.A.R. esperamos que se pueda lograr algún adelanto en este campo ‐ H. G. R. King".
Por nuestro intermedio, el Instituto Antártico Uruguayo felicita cálidamente al Prof. Leslie T. Crawford por el acierto, oportunidad y vigencia de estos extraordinarios testimonios, que ayudan a las más amplias formulaciones del Derecho Internacional Contemporáneo.


Prof. Julio C. Musso
Fundador y Presidente del Instituto Antártico Uruguayo entre 1968 y 1975

Primer Estatuto del Instituto Antártico Uruguayo en 1968

Interesante documento escaneado del original.
Estatuto del Instituto Antártico Uruguayo - 1968

domingo, marzo 22, 2009

Testimonios del Dr. Grillo sobre la Antártida en 1986

UN CALIDO RINCON
Libro del Dr. Angel Grillo, donde cuenta sus andanzas en la Antártida por 1986... cuando recién en nuestro país se comenzaba a tomar conciencia de la improtancia de la actividad científica en ese continente.

Los pacientes de Ángel Grillo habrán de recoger de este libro una desconcertante imagen del doctor. Porque no ha de ser fácil reconocer al pulcro médico de los subsuelos de Impasa, ciudadano en los reinos de la Asepsia, en la figura de un hombre con camisa leñadora y pantalón vaquero, gorra de lana, botas y lentes de sol, además de un grueso rompevientos. Es que el libro de Carlos Mendive sorprende lo ocurrido cuando Grillo canjeó la certeza puntual de sus diagnósticos mediante tomografía y angiología computada, por la aventura de la investigación científica: una actividad que compromete a la imaginación más de lo que suele creerse. Y, en este caso, un desafío que reclama también el riesgo y el coraje. Pero, si esta metamorfosis del doctor Grillo puede resultar sorprendente, más acaso lo es esta otra circunstancia: el protagonista incuestionable de esta odisea austral no protagoniza, propiamente, nada, desde que la Antártida aparece aquí como el blanco confín que ha borrado las fronteras de las nacionalidades, para la edificación de una patria de la solidaridad. Allí, una viva lección cotidiana muestra la insuficiencia de cualquier acción individual y la necesidad que cada hombre tiene de los otros. Es curioso que este redescubrimiento de la índole esencialmente social de la criatura humana ocurra -precisamente- cuando el hombre ya no está casi en sociedad, sino librado a sí mismo en el escenario de implacables leyes biológicas y cambiantes meteoros. El relato de Carlos Mendive tiene la fuerza suficiente para aislar al hombre -a los hombres, mejor dicho- y enfrentarlos a la tranquila frialdad de algo tan seguro e incomprensible como el propio destino. Bien se echará de ver que -con todo esto- también Carlos Mendive está distinto en este libro, y su metamorfosis no es menos sorprendente que la transformación del doctor Grillo. En primer lugar, estamos habituados a ver cómo sus ojos -detrás de los cristales, es claro- escudriñan el mundo bien conocido de rincones, historias y personajes montevideanos. Aquí, Mendive solicita a su fantasía -si bien alimentada por una información cuantiosa- lo necesario para pintar una geografía remota y una humanidad diferente de la que se usa. En segundo lugar -y salvo en alguna situación excepcional o algún giro coloquial empleado al azar- no hay aquí humor de ninguna especie, de modo que Mendive aparece destituido de lo que es su natural oficio y vocación. El asunto - si bien se mira- no es de poca monta, porque desde Bergson se sabe que la risa es la sanción a los otros, de modo que, en su suspensión, Mendive habría sido ganado por una sutil forma de la solidaridad que es también hija de la Antártida. En algo, sin embargo, permanece Mendive igual a sí mismo, y es en su habilidad narrativa. El lector verá por sí mismo con cuánta destreza está aquí jugado cierto enigmático personaje -el alemán inseparable de su perro- que existe para la curiosidad. Se apreciará, asimismo, que cada capítulo gira en tomo a algún hecho de interés narrativo: a un incidente novelesco, se estaña a punto de decir. Y sin embargo, el relato no concede nada a la novela -ni una sola trampa, ni un solo pasaje para la seducción inauténtica- y se mantiene en los límites de la crónica. Mendive sigue siendo, en suma, el periodista, aunque no sea fácil enlazar la seriedad de su trabajo con el ánimo habitual de su "Farándula".


"Un Cálido Rincón" es un libro que nace como consecuencia de sucesivos encuentros y charlas entre un investigadora un narrador. El Dr. Bartolomé A. Grillo viaja a fines del año 1985 a la Antártida. Permanece en la Isla Rey Jorge -donde está emplazada la base científica antártica "Artigas"- más de tres semanas. Secundado por sus ayudantes técnicos, emplaza un laboratorio en la referida base. Durante ese tiempo examina la sangre y demás órganos de los pingüinos con el fin de hallar determinadas sustancias aptas para combatir la arterioesclerosis en el ser humano. A su regreso, relata sus vivencias a Carlos Mendive. El libro recoge no solamente la experiencia científica; sino, que, a través de su desarrollo, el lector ingresa a una desconocida zona que ofrece a cada paso las acechanzas de sus grutas, mares y oreas, como asimismo, nos hace conocer la solidaridad que nace entre los individuos que conviven entre sus hielos y extremas temperaturas.

Descargar el libro en versión digital


Ver más sobre las actividades del Dr. Grillo: http://www.seakrill.com/

miércoles, febrero 18, 2009

El Prof. Musso y su influencia sobre las expediciones de Brasil a la Antártida

Participación Uruguaya en la Antártica Brasileña
por Julio Dornel
Publicado en www.uruguayinforme.com
17feb09

Amplio conocedor de la historia y la literatura del Estado de Río Grande del Sur, el periodista norteño Péricles Azambuya nos revela en esta oportunidad los antecedentes desconocidos sobre el origen de la presencia de su país en el continente antártico.
Integrante durante muchos años del Instituto brasileño de Estudios Antárticos como Miembro del Consejo Superior se vinculó a los integrantes del Instituto Uruguayo, fundamentalmente con el Prof. Julio Musso que lo presidía en aquella oportunidad.
De acuerdo al relato de Azambuya en el año 1979 visitó en Montevideo al capitán Jorge Chazzareta que presidia el Instituto Antártico Uruguayo.
"Fue en esa oportunidad que conocimos al historiador y periodista Dr. Leslie Crawford secretario de IAU lo que nos sería de fundamental importancia para ampliar nuestros conocimientos antárticos. Podemos decir que ahí comenzó la segunda etapa de la presencia brasileña en la Antártica al contar con la colaboración de un elevado número de especialistas uruguayos. Posteriormente y a nuestro regreso a Santa Vitoria recibimos la visita de nuestro particular amigo General Alfredo Souto Malán quien recorrió la zona comprendida entre los legendarios Campos Neutrales y el Fuerte de San Miguel.
En esa oportunidad conversamos sobre la posibilidad cierta de que Brasil marcara su presencia en la Antártica, mediante una nueva expedición naval al continente helado.
Posteriormente y presidiendo el Instituto Brasilero de Estudios Antárticos el Ing. Arístides Wiltgen visitó la zona donde recibió los mapas y estudios correspondientes a esta iniciativa. En esa oportunidad viajamos a Piriápolis (Uruguay) residencia veraniega del Prof. Julio Musso quien prometió todo su apoyo técnico y científico al Instituto Brasileño para que llevara adelante una expedición privada entre ambos países.
Lamentablemente el gobierno de excepción que vivía Uruguay truncó nuestros propósitos ante una campaña contraria realizada por la prensa en aquella oportunidad. Sin embargo Musso prosiguió con la iniciativa enviándonos semanalmente a Chuy el material de estudios que nosotros remitíamos puntualmente al Ing. Arístides Wiltgen en Río de Janeiro.
Consideramos al Prof. Julio Musso como uno de los mayores conocedores de la Antártica en el Río de la Plata, prestando además relevantes servicios al Brasil en su primera expedición entre los años 1982/83.”
“Llega luego la tercera fase de la presencia brasileña en la Antártica que fuera comandada por el Prof. W Besnard en el legendario Barón de Teffé que tuvimos el honor de tripular. Nunca vamos a olvidar el panorama avistado sobre la elevación andina de la Península de Palmer, tras un sensacional “mergullo” en las aguas del pasaje de Drake que une los dos grandes océanos –Atlántico-Pacífico- uno de los lugares más tumultuosos del mundo. En ese momento histórico Brasil ingresa en las regiones polares del continente glacial cumpliendo uno de sus grandes sueños.
De esta manera nuestro país conquista sus derechos sobre la Antártica sustentados durante varios siglos.
También un recuerdo para el Prof. Crawford nuestro amigo personal y coautor de mi libro FALKLAND o MALVINAS: El Archipiélago Reclamado publicado por la Universidad de Caxias en 1988.
No podemos cerrar esta nota sin mencionar a una insigne personalidad con quien mantuvimos relaciones epistolares de mucha utilidad y que nos abrieron las puertas en varias organizaciones gubernamentales que contribuyeron al éxito de la expedición.
Nos referimos al ilustre político Dr. Luis Alberto Lacalle que fuera posteriormente presidente de la República. Nuestros contactos comenzaron cuando era Senador y el tema de la Antártica comenzaba a interesar vivamente al Uruguay.
La peligrosa y arrojada travesía del Instituto de Pesca Nº 1 para salvar la expedición de Shacleton marcó la primera presencia histórica del Uruguay en la Antártica, disfrutando hoy de su Base Artigas en la península de Palmer, obra culminada por la alta visión del Gobierno del Dr. Lacalle Herrera y triunfo inigualable del pensamiento del Prof. Julio Musso”.

viernes, julio 11, 2008

"Un mundo sin fronteras", evento artístico realizado en la Base Artigas en 2006



INSTITUTO ANTÁRTICO URUGUAYO
DEPARTAMENTO DE RELACIONES PÚBLICAS

COMUNICADO Nº 805/RRPPIAU/06.-
Montevideo, 4 de mayo de 2006.-
Sres. Comunicadores
Oficinas de Prensa y Relaciones Públicas:
Presente
Por este medio, llevamos a su conocimiento que:
"Société Imaginaire" ha realizado en la Base Científica Antártica Artigas, un evento artístico de dimensión internacional, cuyo lema es "Un mundo sin fronteras".-
La Fundación BATUZ, promotora del mismo realizó un cortometraje, con la participación de 32 voluntarios de diferentes nacionalidades, donde se muestra una frontera humana, que se difumina en la nieve, materializando asi la obra del plástico Nicholas Batuz, expuesta actualmente en New York.
Quedando a su disposición por esta dirección electrónica, le saludamos muy atentamente.-
Departamento de RRPP del IAU.-
rrpp@iau.gub.uy

miércoles, marzo 12, 2008

El uruguayo Luciano H. Valette integró la dotación 1904 en Orcadas

El uruguayo Luciano H. Valette, trabajando para la oficina de Zoología del Ministerio de Agricultura de la República Argentina, integró la dotación fundadora de la Base Orcadas, cedida al gobierno argentino por la expedición escocesa de William S. Bruce .
El actual Destacamento Naval Orcadas (Armada Argentina) fue fundado el 22 de febrero de 1904 y es la más antigua estación permanentemente ocupada que existe en la Antártida.


A continuación transcribimos algunas vivencias del uruguayo Luciano Valette durante su permanencia en la isla Laurie en 1904.

Fragmentos del libro de Luciano H. Valette: Peripecias de la primera Comisión Argentina .
Fuente: La Auténtica Defensa de Campana
Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel./Fax: 03489-423631
Publicado en
Boletín del Proyecto Antawa Marzo de 2004 - Noticias de la Antártida

En ¨Viaje a las Islas Orcadas Australes¨ publicado en Buenos Aires en 1906, dice el señor Luciano H. Valette:
¨El panorama que nos rodeaba era constituido de cerros escabrosos cubiertos de eterno hielo, témpanos formidables y enormes ventisqueros.
Nuestra habitación revestida exteriormente por una muralla de piedras era, sin ser confortable, muy sólida y debido a su edificación primitiva tuvimos siempre una ventilación natural excelente, tanto más necesaria cuanto que la sola pieza que la constituía era colectiva. Por esa circunstancia, la mala higiene domestica fue inevitable con motivo del amontonamiento de materiales en un reducido espacio, el cual servia a la vez de cocina, dormitorio, comedor, laboratorio, etc.¨
En días de cielo descubierto, a pleno sol, el paisaje es maravilloso.
Pero tal cosa ocurre muy rara vez. En aquellas latitudes, precisamente, predominan las tormentas con fuertes vientos y nevadas.
Y es lo que tuvieron que soportar nuestros hombres en los comienzos de su vida antártica. Tras una primera tormenta con ráfagas de 95 km. por hora desencadenada a fines de febrero, y que produjo la pérdida de algunas pieles de aves y peces que había coleccionado el señor Valette, encargado de los estudios de zoología, el 8 de marzo un segundo temporal mucho más violento aun llegó a amenazar seriamente a la pequeña vivienda cuyo parapeto de piedras fue derrumbado por el golpe de las olas que llegaron hasta 2 m de la puerta de Omond House.
Pasado el temporal comenzó la dura tarea de las reparaciones. Hubo que rehacer el parapeto que servia de protección a la casa, para lo cual se transportaron grandes bloques de piedra utilizando palancas y una considerable cantidad de piedras menores en trineos. Todo el material era de la falda de los cerros que se levantan a unos 100m. de las instalaciones. Casi todo el mes de marzo se empleó en estas tareas que dejaron casi exhaustos a nuestros inexpertos expedicionarios, recién llegados de Buenos Aires. En la madrugada del 4 de abril comenzó a soplar desde el sudeste un viento amenazador, a la hora no quedaba nada del parapeto y las defensas que habían
costado un mes de agotador trabajo. Todo cayó bajo los embates del mar que, en sucesivas y violentas oleadas, había llegado hasta el lugar. Y no solo piedras se llevó el mar; también algunos cajones de víveres, lo que fue peligroso para una expedición que permanecería totalmente aislada y sin ningún contacto con el exterior, por un tiempo que no podía ser establecido con certeza, ya que son las condiciones climáticas las que decidirán la fecha del relevo. La pequeña casa-habitación tuvo que se abandonada pues el agua la rodeó totalmente. Con el viento soplando a 110 km. por hora, el frío intenso y la molesta borrasca de nieve, los castigados hombres se dirigieron hacia la costa de la bahía Uruguay, más separada de los vientos del sudeste; llevaban consigo dos carpas para utilizarlas como vivienda temporaria, pero el furioso y enloquecido viento ni siquiera permitió desatarlas. La diminuta casilla de los instrumentos magnéticos fue la salvación. A ella se dirigieron los cinco hombres y en ella permanecieron en incomoda situación, pero al reparo, hasta las diez de la mañana en que amainó el temporal y aprovecharon para
penetrar en la vivienda y poner a salvo cuanto pudieron.

Valette mismo relató la situación: ¨Estabamos empapados y con mucho frío, pero el salvamento nos hacia olvidar todo. Mientras nos encontrábamos ocupados en esa tarea oímos unos crujidos terribles. El viento había arrancado el techo del deposito de víveres; la rompiente del mar llegaba a más de 50 metros adentro de la línea de las más altas aguas!
¨Eran las tres de la tarde y a pesar de la bajamar las olas aun alcanzaban al borde de la casita. El viento seguía en su furia.¨
¨Adentro de la cabaña era todo confusión y afuera, en el deposito de víveres, destechado, el cuadro era desconsolador. A pesar de todo esto no podíamos optar por el abandono de nuestra vivienda. A donde iríamos?¨
¨En el desgraciado caso de que el derrumbe de la cabaña se hubiera producido, pusimos un hacha al lado de la ventanita para hacerla saltar y salir luego por ella, pues la puerta hubiera quedado sin acceso¨.
¨Entretanto, llegaba la hora de la otra pleamar y el viento nada había calmado. La noche era horrorosa y el mar bañaba nuevamente los cimientos de la casita. En ese momento la obsesión de aquellos hombres era la siguiente pleamar cuya hora ya se aproximaba. Fue entonces que la Providencia quiso que el mar arrastrara a la playa unos grandes bloques de hielo que sirvieron luego para romper y disminuir así la fuerza de las olas¨, narra Valette.

Al día siguiente, concluido el temporal, comenzó de nuevo la tarea de las reparaciones. Hubo que arreglar el almacén de provisiones que había quedado sin techo y en desorden. Con los mismos cajones de víveres se hicieron las paredes y se utilizaron todos los elementos posibles y todas las artes del ingenio para hacer la mejor construcción posible.
"A fin de obtener tirantes y gruesos clavos -dice Valette-, tuvimos que deshacer un gran trineo. El techo se cubrió con lona y sobre ésta un tejido impermeable. Luego se fortificaron las paredes exteriormente con una espesa capa de piedra que acarreamos en trineo desde la falda de los cerros más próximos. Muchas de estas obras se hicieron con grandes dificultades, no solo por la falta de elementos,
sino debido a los fuertes vientos. La tarea era tanta y tan pesada que nuestros semblantes agobiados se asemejaban a presidiarios condenados a trabajos forzados.¨
Para el 22 de abril se concluyeron los trabajos y el 30 ya cubría la superficie del mar una gruesa capa de hielo, fenómeno tan esperado por los expedicionarios ya que el peso del hielo le hacia perder al mar toda potencia y peligrosidad.
En adelante el peor enemigo seria el hastío. Efectivamente, durante el invierno antártico la actividad es casi nula, salvo las tareas habituales domesticas y, sobre todo, despejar de nieve ventanas y accesos. La inclemencia del tiempo y la oscuridad, excepto unas pocas horas al mediodía, obligan a permanecer en la vivienda días enteros.
Si se piensa que la reducida Omond House era utilizada como cocina, comedor, dormitorio y laboratorio, podremos imaginar lo que fue la vida de los cinco integrantes de aquella primera comisión argentina en Antártida durante el invierno de 1904.
Repartiendo el tiempo entre las tareas domesticas, los trabajos específicos de cada uno, las largas caminatas en dos días muy buenos, llego el 31 de diciembre y con él el ¨aguinaldo de Año Nuevo¨, como dice Valette.
¨Gloria y contento -escribió-, era la corbeta Uruguay, la mascota polar de la Armada Argentina, que avanzaba lentamente entre los hielos en demanda del puerto.¨ Con ella llegaba el relevo para el segundo año del observatorio de Orcadas, y para nuestros hombres la hora del regreso.

Ver más información en:
http://www.lanacion.com.ar/575566
http://www.argentour.com/local-cgi/ToForo/index.cgi?msg=37http://es.wikipedia.org/wiki/Base_Orcadas

jueves, octubre 18, 2007

El primer vuelo de Uruguay a la Antártida: 28 enero 1984

Publicado en Historias y Artículos de http://www.pilotoviejo.com/
Por Eduardo Aguirre
enero de 2004

El primer vuelo a la Antártida
Estoy casi seguro que se podría elegir una mañana del mes de mayo de 1982, durante la cual se realizó una reunión informal en la Brigada Aérea I, como el punto inicial para el comienzo de la génesis de la primer misión a la Antártida de la Fuerza Aérea. A partir de ese momento, es recién, cuando se vislumbra finalmente la concreción de un hermoso sueño visionario que había comenzado allá por 1964 con algunos proyectos; renovados con insistencia cada tanto, pero que siempre fueron rechazados con frialdad y hasta burlas; que ya por ese entonces comprobaban la factibilidad; y aun más la imperiosa necesidad; de volar hacia la Antártida.
Fue a partir de ese trivial instante perdido en el suceder de los acontecimientos, que comenzaron los interminables trámites burocráticos administrativos; algunos muy necesarios y otros no tanto, pero, imprescindibles todos para lograr los objetivos propuestos y especialmente para convencer a los indiferentes y los apáticos de siempre.

Se realizaron Estudios de, Estado Mayor, de Diseños, de Factibilidad, de Construcción y de Costos, que culminaron con la decisión de preparar un Fairchild FH-227D para apoyar al Instituto Antártico Uruguayo.

Luego de la esperada “Luz Verde”, desde el propio Comandante en Jefe emanaron las dos únicas, pero importantes, limitaciones que le fueron impuestas a la misión: la primera era que las tareas a realizar no podían generar costos y la segunda fue que se debería observar la máxima seguridad en la operación. Para cumplir con la primera, solo se requería emplear mucha imaginación, inventiva e ingenio y para la segunda, no teníamos ningún inconveniente en cumplirla, ya que éramos muy buenos profesionales. Pero además teníamos todos bastante experiencia en volar en zonas frías, ya que habíamos realizado vuelos por la ruta del Atlántico Norte, es decir habíamos ido y regresado hasta Holanda, en los F-27, haciendo escalas en Groenlandia, Islandia y el Labrador en Canadá. y sabíamos lo que se requería.
Ante un futuro que se veía tan cautivante, se puso en marcha voluntariamente un ánimo decidido que logra imponerse a los burócratas, los quejumbrosos, a los temerosos y displicentes de toda hora, que empuja a toda potencia los diseños y trabajos para modificar y adaptar al avión seleccionado, que fue el Fairchild FH-227D matricula 572 del Grupo de Aviación Nº 4 Transporte.
Los puntos más importantes a desarrollar fueron; un sistema de tanques “ferry” internos que aumentaron la capacidad de combustible en 4000 libras, se llevó la capacidad de 9000 a 13000 libras, por lo que se dispuso de una autonomía de 7 horas de vuelo. Esa autonomía eliminaba la condición de tener que planificar los vuelos utilizando un “punto de no retorno” y permitiría ir hasta la Isla Rey Jorge, hacer una aproximación, regresar a Punta Arenas, hacer una aproximación, volar hasta el aeródromo de alternado en Río Gallegos, hacer una aproximación y en la teoría el combustible se terminaría después de la arremetida, pero esa condición tan desastrosa de errar 3 aproximaciones era imposible que se diera, pero igual se previó. Luego se instaló el sistema de navegación Omega LTN-211, interconectado al piloto automático y al Director de Vuelo; además un radio altímetro Collins ALT-55 y se le agregó entre los equipos de comunicaciones, una radio de VHF de frecuencia naval.
Es interesante conocer algo de la historia de la invención y construcción de estos tanques de combustible auxiliares. Estaba todo realizado con partes del sistema de combustible de los viejos y honorables C-47, ya dados de baja.
Se encontraba conformado por tres tanques e impulsado por dos bombas eléctricas, todo incluido dentro de la bodega de carga. Finalmente se conectaba al sistema normal del avión, después de atravesar la parte presurizada a través de una pieza en T, hasta donde estaba la unión del punto de carga único. Todo el sistema fue inventado y realizado por los ingenieros y los técnicos del Servicio de Mantenimiento. Como pueden imaginarse al ser confeccionado con partes de un avión que ya no se encontraba en actividad y con mucho de ingenio, su costo fue cero, cumpliéndose así con las premisas restrictivas y le permitía al avión aumentar en más dos horas su autonomía.
Durante los vuelos de prueba se constataron algunos problemas menores que fueron rápidamente solucionados, como adaptar tubos de venteo y drenaje, pero lo más importante que se comprobó era que, con las dos bombas eléctricas funcionando, el trasvase superaba el consumo del avión y recompletaba los tanques principales colocados en las alas; con una sola bomba la cantidad trasvasada era igual al consumo, pero sin ninguna bomba funcionando, la propia presión del sistema de presurización hacía que igual subiera el combustible, pero en una cantidad algo menor al consumo de los motores, que era de 1800 libras por hora.
Por lo tanto era tan seguro que, como decía un ingeniero de vuelo, el “Bayano” Sánchez –“Esto es tan bueno que funciona hasta apagado.”
A los posibles integrantes de las tripulaciones se le dictaron cursos informativos sobre astronomía polar, sobrevivencia en zonas heladas, uso de equipo polar personal y manejo de las balsas salvavidas; se buscó y se recopiló información aeronáutica y geográfica y finalmente el entrenamiento de vuelo fue desarrollado por operaciones del Grupo 4, preparando las tripulaciones para el cumplimiento de la misión.
De toda esta etapa se sacó una conclusión importante, el tiempo de sobrevivencia en el mar, con el cuerpo mojado, era de solamente 2 a 3 minutos, por lo cual se solucionó un problema, en caso de amaraje... no había que preocuparse.
Con todo pronto quedamos a la espera, y finalmente apareció la resolución Nº 61.786 del 25 de enero de 1984, que fue la que le dio un marco legal a la primera misión del Uruguay al Territorio Antártico.
Con las primeras luces de la mañana del 27 de enero de 1984, decolamos con el FAU 572 de la pista 06 del aeropuerto de Carrasco a las 0605 y pusimos rumbo a Santiago de Chile, primera parte de la misión.
Cuando entramos en la cabina, entre los tres pilotos, cumplimos con el conocido ritual de dividirnos el vuelo con el típico sorteo poniendo papelitos en un gorro. Yo haría la primer etapa, la segunda la realizaría Méndez y la tercera Pallas y así seguiríamos rotándonos sucesivamente.
En el edificio de operaciones quedaron varios amigos que vinieron a despedirnos y desearnos suerte en el vuelo, pese a la tan temprana hora.
Nivelado y sobre la vertical de Ezeiza se nos presentó el primer inconveniente, la computadora del equipo Omega comienza a dar una alerta de mal funcionamiento, consultamos en el manual el código de error y su respuesta fue clara, se requiere su cambio. Por suerte habíamos traído una de repuesto que es sustituida en vuelo, reprogramándose, lo que nos permitió continuar volando y recibiendo la información sin más inconvenientes.
Luego de realizar el ya familiar procedimiento de aproximación por instrumentos que nos lleva por alrededor de un cerro y luego durante el tránsito estar atento a la torre del gasómetro, aterrizamos en el aeropuerto de Los Cerrillos a las 10.45, luego de 4 horas y 49 minutos de vuelo directo desde Montevideo.
Algunos pilotos del Grupo 10 de la Fuerza Aérea Chilena nos esperaban para brindarnos las últimas informaciones sobre el destino final. Sobre todo lo referente al estado actual de la pista, algunas condiciones meteorológicas especiales, típicas del lugar, extrañas para nosotros, pero habituales para la zona y las ayudas electrónicas de tierra disponibles en el momento.
El 28 de enero a las 08.40 decolamos de Santiago hacia nuestro próximo destino el aeropuerto de Punta Arenas, donde tomaríamos la decisión final.
Elegimos para esta parte del vuelo; que se realizó en su totalidad sobre la cordillera de los Andes, atravesándola de norte a sur; el nivel de vuelo 200 y luego el de 210, asegurándonos la máxima autonomía y una adecuada velocidad de crucero.
Pese a volar siempre sobre la cordillera, todo se desarrollaba sin inconvenientes, pero ya próximos al bloqueo del lateral del radio faro de Lago Argentino, mientras estábamos sobrevolando un frente frío, pero manteniéndonos en condiciones VMC (condiciones meteorológicas visuales) sobre el tope de las nubes, una turbulencia moderada rompió la monotonía del vuelo, turbulencia de aire claro producto del frente o de las montañas, breve, seca, pero lo suficientemente fuerte para recordarnos la realidad del vuelo... y que tuviéramos cuidado con la bombilla y el agua caliente al cebar.
Aun sobre la cordillera, volando a nivel 210 y ya acercándonos a Tierra del Fuego, comenzamos a notar un enrarecimiento de la atmósfera, lo que es acusado por una disminución de la velocidad indicada y una leve pérdida de efectividad de los comandos, ante lo cual decidimos descender a nivel 190.
A las 14.15 luego de seis horas y once minutos aterrizamos en el aeropuerto “Presidente Carlos Ibáñez del Campo” en Punta Arenas, realizando una panorámica recta final, vectoreados por el radar, sobre el Estrecho de Magallanes y con un viento arrachado de entre 40 a 45 nudos, normales para esa ciudad.
Luego de recibir la información meteorológica, establecimos por intermedio de la radio de HF del avión comunicación con el predictor meteorológico ubicado en la Base Marsh en la Antártida, quien, dadas las condiciones imperantes recomienda que es posible aprovechar ese momento para cruzar.
La decisión la tomamos entre los tres pilotos, vamos a proseguir el vuelo basados en los informes favorables de los meteorólogos de Punta Arenas, coincidentes con el de la Base Marsh y lo que pudimos apreciar en la foto que envió el satélite meteorológico GOES 8.
La situación que se nos presenta es la de un centro de baja presión que se encuentra ubicado sobre el canal de Beagle, produciendo nevadas en Ushuaia, con formación de hielo y turbulencia moderada, pero que está desplazándose lentamente hacia el Este.

Entonces tomamos la decisión: decolamos.
Dejamos la pista a las 16.16 con destino al territorio insular antártico. En la trepada empezamos a tener formación de hielo y comenzamos a activar los sistemas de deshielo y antihielo.
Por entre las nubes alcanzamos a divisar un paisaje entre desolador e impresionante, grandes montañas con nieve, glaciares que desembocan en el mar, bosques de altas coníferas y ningún signo de vida. Son las estribaciones de la Tierra del Fuego, es el final de América. Estamos atravesando “el fin del mundo”.
Inconscientemente sentimos que la tensión aumenta y recurrimos a un viejo recurso, hablar por radio, sintonizamos a CXJ; la estación del control de vuelos de la Base 1; y la voz clara y segura del operador nos responde enseguida, le informamos del cruce, la condición de vuelo y nuestra estima, la tensión va disminuyendo y el ingeniero sobrante comienza una nueva ronda de mate bien caliente.
Al llegar al nivel de vuelo 170 estamos en condiciones VMC (condiciones meteorológicas visuales), entre dos capas de nubes, decidimos mantenernos ahí, el centro de baja presión va quedando por debajo, atrás y hacia la izquierda de la ruta. Las características meteorológicas del área, indudablemente, difieren bastante de las habituales para nuestras latitudes.
El sistema de navegación Omega nos permite conocer con exactitud nuestra posición en todo momento y da precisión a nuestros reportes. Lateral las islas del Cabo de Hornos el ingeniero de vuelo que atendía el trasvase de combustible nos avisa que la bomba de combustible Nº 2 del sistema ferry ha dejado de funcionar. Ambos Suboficiales ingenieros de vuelo prestamente la desmontan, desarman y se ingenian para repararla con algún material improvisado. Luego de armada la prueban en vacío: funciona. La instalan nuevamente y se comprueba que la falla ha sido subsanada, solo treinta y cinco minutos pasaron desde que se produjo el inconveniente hasta su nueva puesta en funcionamiento, nos reímos y les comentamos a los ingenieros acerca de su celeridad y eficiencia y dado que son tan capaces, aprovechen sus conocimientos para calentar el agua y comiencen una ronda de mate para todos ya que el que teníamos se había enfriado.
A las 170 millas náuticas de distancia el radar de abordo mapea las islas de la península antártica, primero la Elefante y luego la Rey Jorge, que es nuestro destino. Más cerca, próximos a la isla aparecen en el radar unos puntos y luego de unos minutos los alcanzamos a identificar, son inmensos témpanos flotando el mar.
El control de área de March nos informa que las condiciones meteorológicas están empeorando rápidamente. Situación que también aprendimos ocurre normalmente en la zona, dejando desairadas todas las previsiones. El techo ha bajado a los mínimos, pero la visibilidad aun se mantiene bastante aceptable. Nos aprontamos para efectuar una aproximación por VOR (radio faro de muy alta frecuencia) para la pista 11, 30 millas afuera comenzamos el descenso y pronto estamos en condiciones IMC (condiciones meteorológicas de instrumentos).
Nos acercamos y los minutos pasan cada vez más lentos, en forma directa nos colocamos en la radial de acercamiento y entramos en la aproximación final, las nubes comienzan a quebrarse a los 500 pies de radio altímetro, que sube y baja cada vez que pasa por encima de los grandes témpanos. Luego vemos el reflejo de la luz en blanco y azul sobre esos grandes trozos de hielo flotantes de diferente tamaño que aparecen en el mar. Pese a la tensión del momento, igual todos aprovechamos para tomar fotos de la aproximación y de la isla que se acerca entre nubes. Ahora debajo nuestro solo pequeños témpanos y un mar grueso, encrespado y de color azul grisáceo. Los pingüinos parados sobre los hielos flotantes parecen levantar la cabeza para mirarnos pasar. Estamos llegando. Entre los jirones de nubes cargadas de nieve que se pega y corre sobre el parabrisas, aparece una mancha de forma rectangular de color marrón, marcada adelante por el parpadeo de las luces estroboscópicas, grandes paneles de color naranja indican la cabecera. Está colocada arriba de una barranca de unos 30 metros que cae a plomo sobre el mar.
¡ Pista a la vista !. – Pallas que venía “metido dentro del Director de Vuelo” realizando la aproximación, levanta la vista y confirma, - “Pista a la vista”. -“Terminado el control para aterrizar“- avisa el ingeniero de vuelo. -”Velocidades de aterrizaje: 110 y 85”.
Alguien comenta – “Pero... parece un portaaviones”.
Nos preparamos para aterrizar, el viento es de los 080º de 20 a 25 nudos, descendemos más y cruzamos rozando el acantilado y el radio altímetro sube de un salto mostrando la altura, ahí mismo empieza está la cabecera, cortamos todo y el avión toca el suelo rugoso de la pista de piedra compactada.
- ¡ Frenos y paso de hélice a cero grado ! ¡ Flaps subiendo a 16 y 1/2 !... La carrera de aterrizaje es corta, solamente unos 400 mts. El avión se detiene.
¡ Uruguay ha llegado a la Antártida !
Son las 19.35 del 28 de enero de 1984.

Detalles de la misión
Tripulantes (5):
Tte. Cnel. Av. Eduardo Aguirre
Tte. Cnel. Av. Jorge Mendez
May. Av. Roberto Pallas
Sgto. AT Arol Sanchez
Sgto. AT. Antonio Ferrari

Pasajeros (13):
Delegación del Instituto Antártico Uruguayo
la tripulación del FAU 572

Aeronave FAU 572 del Grupo de Aviación No.4 Transporte:
Fairchild FH 227D – LCD (Large cargo door)
Biturbohélice, motores Rolls Royce Dart 532-7L, con inyección de W/M. (agua metanol)
MTOW: 45.500 Lbs, MLW: 45.000 Lbs, MZFW: 41.000 Lbs, OW: 30.100 Lbs.
Carga de pago a la Isla Rey Jorge: 4.400 Lbs.

Aeródromo destino en la isla Rey Jorge:

Designación: SCRM
Localización: 62º11’30’’S / 058º57’00’’W
Pista: 1.305 x 50 mts
Orientación: 110º/290º
Radioayudas: NDB. IRJ 360. VOR. IRJ 113.3
Luces: Conos naranjas con balizas eléctricas, REILS Y VASIS.
APP: 119.7 TWR: 118.1

Plan de vuelo de la última etapa:

Desde PUNTA ARENAS a posición HORNO: 238 mn / 01 hr.17’.
Entre posiciones HORNO y DRAKE: 207 mn / 00.55’.
Entre posiciones DRAKE y KRILL: 143 mn / 00.39’.
Desde KRILL a la Base Tte. MARSH: 77 mn / 00.26’.
Totales: 565 mn / 03 hrs 17’